martes, 1 de junio de 2010

MEDICINA INCA


La medicina que se practicaba en el grupo inca estaba ligada a la magia y a la religión; se creían con las enfermedades eran producidas por maleficios. Así como también creían que las mujeres no debían pasar por debajo de un arco iris para no tener bebes muertos o monstruosos si la madre ha visto un cadáver su hijo tendrá cejas pobladas y ojos hinchadas.
Los curanderos utilizaban yerbas frescas y secas, animales vivos y disecados, minerales, oraciones misteriosas, canciones, música y danza. El olvido de cualquiera de esas cosas hacía ineficaz el tratamiento curativo. También practicaban la cirugía: perforaban la capa ósea del cráneo para extraer de su interior las causas de la enfermedad, por ejemplo los espíritus. En cualquier caso usaban anestésicos como la coca, bebidas embriagadoras o drogas que adormecían. Había un porcentaje bastante apreciable de intervenciones con éxito, pero había más pacientes que no se levantaron jamás de la mesa de operaciones. Si morían, tapaban la pequeña abertura con láminas de oro o plata, o con el caparazón de calabazas. Sus instrumentos quirúrgicos eran sencillos, por ejemplo el vilcachina para extraer los objetos de cualquier órgano o el tumi para abrir los cráneos.
Existían médicos como el Hampa-camayoc especialistas en plantas, el sancoyoc curanderos que creían poseer poderes mágicos el sirkak era el cirujano especialista en fracturas heridas, el macsa curaba por medios sacrificios, el sayac mediante granos de maíz.
Algunas enfermedades las trataban con danzas rituales y ceremoniales ejecutadas ante sus ídolos durante las fiestas que le dedicaban. En las danzas participaban muchas mujeres, y también los hombres, niños y viejos. La gente bailaba por horas y horas en busca de salud.
Entre otras enfermedades existentes los incas incluían la epilepsia, la sífilis, neumonía, catarro, anginas, alopecia, asma, bocio, conmoción cerebral, escalofríos, cáncer, cataratas, caspa de cabello, congestión alcohólica, coqueluche, ceguera, cílicaos, convulsiones, contusiones, desmayos, dolores de huesos, flujos de vientre, delirio, demencia, difteria, debilidad, disentería, excoriación, escaldaduras, tos, erisipela, espasmo, escorbuto, fiebres, forúnculos, flujos vaginales, fracturas de huesos, gonorres, hidropesía, hinchazones, hemorragia, herpes, ictericia, infarto ganglionar, lumbago, laringitis, lepra, locura, náuseas, orzuelos, oftalmia, pus, abscesos, parálisis, heridas purulentas, resfriados, retorcijones, reumatismo, ronquera, ronchas, raquitismo, sarpullidos, sordera, sarna, tartamudez, afasia completa, idiotismo, uta, verruga tiña, tisis, tumores, acidez estomacal, mal de altura, mal de pinto, pían, para todas enfermedades existen su respectivo vocabulario Quechua. En el momento de su revisión controlaban una población estimada de 12 millones de habitantes; este grupo incas dirigente de imperio no copiaron sino aprovecharon, mejoraron, y ponteciaron todo lo aprendido.

TREPANACIÓN EN LOS INCAS:
Trepanación Los incas realizaron una perforación en este cráneo en un intento de obligar a salir a un espíritu malévolo. La trepanación es la forma más antigua de intervención médica que se conoce y fue considerada una forma de curación de lesiones craneales, enajenación mental e incluso cefaleas.
El conocimiento de la práctica médica prehistórica procede de la paleopatología, o estudio de las pictografías que mostraban las técnicas médicas, de los cráneos y esqueletos, así como de los instrumentos quirúrgicos de las sociedades antiguas y contemporáneas no tecnológicas. A pesar de que dicho estudio concierne a la antropología, algunas de estas prácticas han sobrevivido hasta los tiempos modernos, lo que justifica su consideración en la historia de la medicina.
Instrumentos antiguos de amputación Si bien los antiguos egipcios fueron conocidos por llevar a cabo amputaciones y otros tipos de cirugía, el desarrollo de técnicas quirúrgicas más precisas no comenzó hasta que los médicos griegos utilizaron la cirugía en el diagnóstico y el estudio de la anatomía humana. En el siglo XVI el cirujano francés Ambroise Paré mejoró el método habitual de interrupción de una hemorragia mediante cauterización, utilizando fórceps y puntos de sutura. Sin embargo, no fue hasta 1868,cuando Joseph Lister introdujo el uso de antisépticos en el tratamiento de heridas, que la tasa de mortalidad tras la realización de una amputación mayor descendió de un 45 a un 12%. La imagen muestra el contenido de un maletín de instrumentos de amputación que datan de cerca de 1800.
Las enfermedades graves tuvieron especial interés para los hombres primitivos a pesar
de que no podían tratarlas. Dividían la génesis de la enfermedad en dos categorías, cada una de ellas con una variedad de terapias que se excluían mutuamente. Los primeros y más numerosos eran los procesos atribuidos a la influencia de demonios malévolos, a quienes se achacaba la proyección de un espíritu ajeno, una piedra o un gusano dentro del cuerpo del confiado paciente. Estas enfermedades debían atajarse mediante conjuros, danzas, sacrificios, hechizos, talismanes y otras medidas. Si al final el demonio entraba dentro del cuerpo de su víctima, por falta de precauciones o a pesar de ellas, todos los esfuerzos se centraban en convertir en inhabitable el cuerpo para el demonio con apaleamientos, torturas o haciendo morir de hambre al paciente. El espíritu ajeno se podía echar con pociones que provocaban un vómito violento o se expulsaba a través de un agujero realizado en el cráneo. Este último procedimiento, denominado trepanación, fue también un remedio para la locura, la epilepsia y el dolor de cabeza. Planta dedalera La dedalera común se cultiva con propósitos decorativos y medicinales.
Las flores contienen glucósidos (compuestos químicos que actúan sobre el pulso y la frecuencia cardiaca), que se pueden extraer de las flores y utilizar para regular y aumentar la contractilidad del corazón. Sin embargo, si se consumen de forma directa sustancias de las plantas que contienen glucósidos aparecen náuseas, dolor abdominal, diarrea y anomalías en el pulso y la frecuencia cardiaca. Los glucósidos consumidos en grandes cantidades pueden producir convulsiones y la muerte.
Sin embargo, las terapias aplicadas en las incapacidades resultaron más eficaces. En las sociedades primitivas se practicaron técnicas quirúrgicas como la limpieza y el tratamiento de heridas por cauterización, cataplasmas y suturas, reducción de luxaciones y fracturas, con uso de férulas (o tablillas). Otras terapias adicionales incluían purgas, diuréticos, laxantes, eméticos y enemas. El mayor logro de la época fue el uso de extractos de plantas, cuyas propiedades narcóticas y estimulantes se iban descubriendo poco a poco. Se demostraron tan eficaces que incluso hoy se siguen utilizando. La digitalina, un estimulante cardiaco extraído de la dedalera (género Digitalis), es sin duda el más conocido


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